30 de septiembre, día internacional de la concienciación sobre el TEL
Con motivo del día internacional de la concienciación del TEL (Trastorno Específico del Lenguaje) queremos proporcionar información acerca de este trastorno que afecta entre el 2 y el 7% de la población infantil y que, si no se trabajan a tiempo, estas dificultades en el lenguaje y la comunicación provocan altos índices de fracaso escolar y muchos problemas de integración social.
¿Qué es el TEL?
El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) afecta a la adquisición del lenguaje desde pequeños, se prolonga durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar, en algunos casos, secuelas significativas en la edad adulta.
Un diagnóstico de TEL corresponde a alteraciones en el desarrollo de la expresión y/o comprensión del lenguaje que no pueden explicarse por problemas intelectuales, emocionales, lesiones neurológicas, déficit sensorial o motor o sociofamiliar.
Pero, aunque en el TEL la afectación principal está en el lenguaje oral, suele haber otras áreas de desarrollo afectadas. De hecho, en la última versión del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), el TEL pierde el calificativo de específico, ya que las personas con TEL suelen presentar problemas añadidos a los del lenguaje oral, como pueden ser lectura y la escritura, el cálculo matemático, problemas atencionales, cierto grado de hiperactividad, comportamientos disruptivos, problemas para la comunicación social…
¿Cuáles son sus causas?
La causa del TEL se desconoce, pero se sugiere un fuerte vínculo genético. Es más probable que los niños con TEL tengan padres y hermanos que también han tenido dificultades y retrasos en el habla, comparados con niños sin este trastorno. De hecho, del 50 al 70 por ciento de los niños con el TEL tienen al menos un miembro de la familia con el mismo trastorno.
Características del TEL
El trastorno puede afectar a uno, varios o todos los componentes del sistema lingüístico (fonología, morfosintaxis, semántica y/o pragmática) reconociéndose por tanto el carácter heterogéneo de los perfiles lingüísticos de los niños con TEL. No hay dos personas con TEL iguales. A pesar de esto, generalmente solemos encontrar varias características comunes, recogido en la guía del TEL de ATELGA:
- Específico: porque no hay evidencia de un déficit intelectual, trastorno emocional, lesión neurológica, déficit sensorial o un problema motor o sociofamiliar que pueda servir para explicar las dificultades del lenguaje de las personas afectadas.
- Grave: no es un simple retraso en la adquisición del lenguaje. Los niños con TEL lo adquieren tarde, pero su desarrollo sigue luego un patrón distinto de lo habitual que complica su pronóstico y tratamiento.
- Persistente: afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios, se prolonga durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar secuelas significativas en la edad adulta. Expresiones del tipo «ya hablará» sólo sirven para demorar el inicio de las terapias.
- Dinámico: el perfil de dificultades y habilidades de las personas afectadas evoluciona con el tiempo. Suelen superarse unos problemas y aparecer otros nuevos a medida que los niños avanzan en sus entornos sociales y escolares, por lo que es necesario evaluar continuamente sus problemas y ajustar la ayuda que reciben a sus necesidades concretas de cada momento.
- Complejo: en el TEL el problema principal está en el lenguaje oral, pero la mayoría de los afectados presenta problemas sociales, emocionales o de conducta y grandes problemas para la adquisición de los aprendizajes.
- De evolución lenta: es un trastorno que evoluciona favorablemente, pero requiere tiempo y trabajo. Es fundamental una terapia logopédica precoz, intensiva y de larga duración, con total implicación de la familia y de la escuela.
¿Por qué es tan importante la atención temprana?
- Potencia el desarrollo del niño mejorando sus expectativas.
- Permite establecer un programa de intervención temprana adecuado.
- Ofrece orientación adecuada a las familias que reduce el estrés familiar.
- Facilita la búsqueda de recursos educativos y terapéuticos ajustados a sus necesidades.
Por lo tanto, el TEL no es un trastorno tan específico del lenguaje como su nombre pudiera hacer pensar. Tampoco es un retraso simple del lenguaje al que haya que dar tiempo. Ni es un problema de pronunciación. Ni una cuestión de inmadurez o de educación. El TEL es un trastorno grave que va a acompañar al alumnado afectado a lo largo de toda su trayectoria escolar.
Una buena intervención temprana potencia las habilidades lingüísticas y sociales, favoreciendo su desarrollo personal y autonomía tanto a nivel educativo como de la vida diaria.
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